Reflexión
Al dejar de jugar muchos adultos tenemos la capacidad lúdica adormecida. Debido al alto grado de placer que se experimenta en el juego infantil, la mayoría de adultos tiene la posibilidad de recordar estos estados de flujo, por lo que pasamos de niños a partir de las experiencias vividas en la infancia, transformando las actitudes, encontrando soluciones nuevas a problemas viejos e intervenir con otros pares.
El adulto puede volver a jugar a conectarse con su esencia a partir de conexiones creativas con las artes. Solo es cuestión de permisos y compromiso con uno mismo.
El juego es la forma innata de explorar, de conectar con experiencias sensoriales, objetos, personas, sentimientos… El juego es en sí mismo un ejercicio creativo de solución de problemas.
Para un adulto, es difícil trasladarse a un mundo imaginario, donde comenzar a garabatear y de forma rápida crear un juego como los niños, ya que estamos limitados por el conocimiento y las estructuras sociales. Nos hemos olvidado de las cosas simples, desestructuradas, de lo subjetivo.
Es por ello que, en cada etapa del trabajo de investigación y desarrollo de nuestro juego, tratamos de desarrollar nuestra capacidad lúdica y creativa, adquiriendo nuevas posibilidades, a las que hemos potenciado, cultivado, o reprimido.
+ Es sabido también que, Borges tenía una gran pasión por los laberintos. En su poema Laberinto, dice:
El adulto puede volver a jugar a conectarse con su esencia a partir de conexiones creativas con las artes. Solo es cuestión de permisos y compromiso con uno mismo.
El juego es la forma innata de explorar, de conectar con experiencias sensoriales, objetos, personas, sentimientos… El juego es en sí mismo un ejercicio creativo de solución de problemas.
Para un adulto, es difícil trasladarse a un mundo imaginario, donde comenzar a garabatear y de forma rápida crear un juego como los niños, ya que estamos limitados por el conocimiento y las estructuras sociales. Nos hemos olvidado de las cosas simples, desestructuradas, de lo subjetivo.
Es por ello que, en cada etapa del trabajo de investigación y desarrollo de nuestro juego, tratamos de desarrollar nuestra capacidad lúdica y creativa, adquiriendo nuevas posibilidades, a las que hemos potenciado, cultivado, o reprimido.
+ Es sabido también que, Borges tenía una gran pasión por los laberintos. En su poema Laberinto, dice:
No esperes que el rigor de tu camino
Que tercamente se bifurca en otro,
Que tercamente se bifurca en otro,
Tendrá fin.
Que tercamente se bifurca en otro,
Que tercamente se bifurca en otro,
Tendrá fin.

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